Si la Universidad es una suerte de fábrica del futuro de una comunidad, en épocas donde el mañana se presenta cada vez más incierto y los cambios –tecnológicos, laborales, sociales– son más y más veloces, las instituciones que forman profesionales deben hacer un trabajo constante de adaptación ante estos escenarios.
Al analizar la tarea de la educación superior frente a las transformaciones, el rector de la Unnoba, Guillermo Tamarit, sostiene que “la Universidad fue creada para atrapar la incertidumbre”. Y luego profundiza: “Cada tiempo histórico tiene su revolución. Ahora nos parecen tiempos muy desafiantes, y lo que no se debe perder de vista es que la Universidad fue creada para atrapar ese futuro, y que, naturalmente, requiere estar en un debate de su propio tiempo”.
Convocado por TeleJunín y Democracia para el ciclo “Junín Camino al Bicentenario”, el rector de la universidad con sede en nuestra ciudad se refirió a los desafíos que debe enfrentar Junín, a la necesidad de pensar en el mediano y largo plazo, y al impacto de la Unnoba en la comunidad.
Junín debe desafiarse
Puesto a pensar en la actualidad, Tamarit observa que la ciudad debe “dar vuelta la página” en un sentido amplio: “Tiene que desafiarse, pensar un Junín que, como una localidad intermedia determinante, no solo de la provincia, sino de la Argentina, tiene que establecer tres o cuatro vectores concretos a la educación, al sector productivo, al comercial, a las organizaciones de la sociedad civil. Me parece que este es el punto y que el bicentenario es una muy buena excusa”.
Según dice, este distrito es un centro político, económico, cultural y educativo que no debería detener su avance: “Hay otro paso para dar, en el que tenemos que comprometernos. Ahí está un debate pendiente respecto de Junín”.
Según su mirada, se debería apuntar a “escalar” el sistema económico y productivo y, a partir de ahí, pensar la Universidad. “Hay que apostar a que ese próximo paso va a ir de la mano de que todo lo local y regional tenga una dimensión nacional, porque también de esa manera atrapás la posibilidad de insertarte, no solo por la cuestión productiva o económica, sino cultural, de infraestructura, de las comunicaciones. O sea, poner a Junín en otra consideración nacional y también internacional, respecto a todo lo que somos capaces de hacer”.
Apuesta por la calidad
La Unnoba enfrenta esos desafíos más allá de los contextos. “Lo que uno no puede perder de vista es el rumbo de la institución y la calidad de lo que desarrollamos como actividad”, asevera Tamarit, y enseguida puntualiza: “Es muy determinante y muy difícil construir la certeza en la sociedad de que la Universidad es valiosa; porque nada menos que nos mandan a sus hijos en el mejor momento de su vida a hacer el esfuerzo más importante. Eso tiene un valor intrínseco para las familias, que además es irrepetible”. Por eso la institución busca brindarle a los estudiantes “la mejor experiencia posible”.
“Construir esa calidad, esa referencia, es lo más valioso que tiene la Unnoba”, agrega. Y subraya que más del 90% de sus graduados trabajan en las disciplinas en las que se formaron.
Lo transdisciplinar
La presencia de la Unnoba logró retener un talento que, de otra manera, en muchos casos se habría visto obligado a migrar buscando una formación que hoy encuentra en su región. A más de veinte años de la puesta en marcha de la universidad, el reto es que estos nuevos profesionales no solo se queden, sino que lideren las empresas y entidades de la ciudad.
“Eso va a pasar, es inexorable”, dice Tamarit. De hecho, ya está sucediendo en la misma universidad donde hay egresados propios que tienen responsabilidades institucionales. Más allá de esto, también hay “una cuestión simbiótica” que requiere de la interacción de diferentes áreas. Es decir, “lo transdisciplinar”, como explica Tamarit: “El paso por la universidad no sólo tiene que ver con ese contenido específico, sino con compartir experiencias con muchas otras disciplinas. Por eso van a ser cada vez más demandados quienes, más allá de sus características profesionales, tengan la experiencia de haber trabajado en equipo en muy distintas esferas”.
Y hay varios ejemplos, como la práctica interrelacionada de espacios como informática y biotecnología “porque es inimaginable desarrollar cualquier área en genética sin la informática o sin la ingeniería”. Por eso el paso por la universidad da “un capital de experiencia adicional que los va a poner en esos lugares”.
El largo plazo
La Unnoba siempre tuvo –en palabras de su rector– “una política muy agresiva” de relación con su comunidad, en una dinámica que “ha sido virtuosa desde el principio”.
Sin embargo, Tamarit observa que eso se dificulta a la hora de pensar en el largo aliento: “Cuesta un desarrollo de mediano y largo plazo, de programas de 5 o 10 años, porque allí, tanto el aporte universitario como el empresarial entran ya en una situación nebulosa; pero donde eso se consiga, la Unnoba va a dar otro salto de calidad. Donde tengamos presupuestos estables, empresas consolidadas en su desarrollo, vamos a poder afianzarlo porque hay un montón de líneas de investigación, de actividades de transferencia que para nosotros son virtuosas”.
La Universidad prevalece
Tamarit insiste en que la institución se impone a los contextos. “La Universidad prevalece, –asegura– tarda más o menos, pero logra desarrollar su potencia por el respaldo que tiene. La sociedad tiene un testimonio de la universidad pública en cada casa. No es un discurso de algún dirigente, ni la impronta de una persona providencial; es un testimonio que se construye generación tras generación, que las familias mejoran si sus hijos tienen la posibilidad de ir a la universidad. Por eso digo que en el tiempo esto prevalece”.
Esa es, para Tamarit, la huella que debería dejar la Unnoba en esta etapa histórica: “La idea de lo determinante que es la educación. Todos sostienen que la Unnoba cambió a Junín, ese es el legado central, entender que efectivamente la universidad le cambia la vida a la gente. Cuando hablamos de educación, todos dicen que es lo más importante, y cuando vas a las encuestas, nunca está antes del octavo o noveno lugar en cuanto a lo urgente. Entonces, que una universidad haya podido efectivamente dejar ese testimonio, me parece que es el principal legado”.

