Desde hace tiempo nuestra ciudad es considerada como un verdadero polo sanitario para una amplia zona de influencia.
Un hospital regional de gran envergadura, tres centros médicos de relevancia, numerosos profesionales de las más variadas especialidades, una ubicación geográfica estratégica y el beneficio de contar con rutas nacionales que cruzan por aquí son algunas de las características que hacen que Junín reciba diariamente centenares de personas de otras localidades de al menos unos 200 kilómetros a la redonda para que se atiendan por sus dolencias.
Una de estas instituciones es la Clínica La Pequeña Familia que, con más de treinta años de trayectoria, se erigió en uno de los pilares de este escenario para la sanidad local. Convocado por TeleJunín y Democracia para el ciclo “Junín Camino al Bicentenario”, su presidente y director médico, Norberto Petraglia, analizó el impacto de la salud en la economía y en la vida de la ciudad, sostuvo que en esta actividad “sería muy bueno trabajar lo público con lo privado” y, pensando en el futuro, se planteó como desafío poder hacer trasplantes de órganos en su clínica.
Polo sanitario
Petraglia asevera que hace cuatro décadas Junín todavía no era un polo sanitario. Según su explicación, cuando él regresó a nuestra ciudad, luego de estudiar, recibirse de médico y terminar de formarse en el Hospital Italiano de Buenos Aires, se encontró con una medicina que no era de primer nivel.
En ese contexto, se unió a otros trece colegas para abrir lo que sería la Clínica IMEC. “La idea era tratar de cambiar la medicina de Junín, tratar de que la gente de acá no tuviera que viajar a Buenos Aires, a Rosario o a La Plata para solucionar sus problemas”, recuerda.
Al tiempo, luego de algunas diferencias entre los directivos, Petraglia y otros dos socios encararon un nuevo emprendimiento, “siempre con el norte de que la medicina de Junín tenía que cambiar –insiste–, tenía que mejorar, se tenía que trabajar en equipo”.
Así nació La Pequeña Familia, una clínica que, con el paso del tiempo, tuvo un fuerte impacto en la Ciudad y la Región. Tanto es así que actualmente trabajan allí unas 600 personas, alrededor de 180 médicos, con servicio formativo de residencias en siete especialidades: clínica médica, cirugía, ginecobstetricia, neonatología, pediatría, terapia intensiva y urología. De allí egresan mensualmente más de mil pacientes, mientras que las consultas de guardia más las de los consultorios externos suman a unas 10.000 por mes.
El 70 por ciento de sus pacientes son de la zona que alcanza a no menos de 200 kilómetros a la redonda.
“Creo que este desafío que nos impusimos de cambiar la medicina de Junín, que la gente no viajara más a las grandes ciudades a solucionar sus problemas, fue exitoso”, señala Petraglia. Y sostiene que esto “también hizo que la competencia tuviera que cambiar para estar al tono”.
La salud dinamiza la economía
Este escenario hace que en nuestra Ciudad no solo se atiendan enfermedades y dolencias, sino que, gracias al sistema de salud, hay cientos de familias que diariamente vienen a Junín, consumen y dinamizan la economía local.
Es por ello que aparece como deseable que haya una coordinación del sector público, el privado y el Municipio, para que esta condición de polo sanitario se traduzca en una mejor infraestructura hotelera, de transporte y de servicios para la ciudad del futuro.
Petraglia cree que se han hecho cosas en ese sentido, y pone de ejemplo lo hecho por el exintendente Mario Meoni cuando asfaltó la calle Alberdi hasta la Ruta 188: “Eso fue un antes y un después. Él siempre decía que a donde iba le referían la Clínica y que él la veía como un polo de equilibrio urbano en la Ciudad, porque está en la otra punta, donde va Junín con el crecimiento y que además esto dinamizaba”.
Lo público y lo privado
En el marco de la Ciudad como polo sanitario, Petraglia observa que “sería muy bueno trabajar lo público con lo privado”. Y puntualiza: “Tenemos un Hospital Interzonal muy grande que está rebalsado de pacientes, que no está administrado racionalmente, no por culpa de las autoridades actuales, sino que es una larga historia, y sería importante gestionarlo bien; y hay cosas que nosotros hacemos a 8 cuadras de distancia que las podríamos hacer, si tuviéramos un convenio, en conjunto. Eso sería bueno”.
Si bien “en algún momento” hubo conversaciones con las autoridades provinciales sobre el tema –con la gestión del PRO en el Gobierno bonaerense– ese acercamiento no prosperó. No obstante, Petraglia deja la puerta abierta: “Tenemos muy buena relación, somos vecinos, hay cosas que en el hospital no se hacen que nosotros las podríamos hacer”.
Especialidades
Históricamente, para los casos más complejos era necesario viajar a las grandes ciudades, algo que cambió con la radicación de la alta complejidad. En tal sentido, Petraglia señala que tratan de “mantener la calidad médica acorde a lo último en cada especialidad”, aunque considera que todavía hay techos médicos para romper.
“Lo que por ahora no hemos abordado es la trasplantología –explica–. En algún momento hicimos trasplante renal, siempre en colaboración con el Hospital Italiano, que ha sido nuestro sponsor, digamos, pero esa es como una asignatura pendiente”. Según su mirada, lograr hacer trasplantes de órganos en La Pequeña Familia “sería un salto cualitativo importante”, no solo para la institución, sino también para Junín.
¿Se está muy lejos de eso? Responde el propio Petraglia: “Creo que es algo que está siempre en la cabeza. Lamentablemente no es una cosa que vaya a dar rentabilidad, pero seguramente te va a dar prestigio. Quizás sea un tema de un año o dos. Ojalá que así sea”.
La medicina hoy
Es cierto que la telemedicina, la inteligencia artificial en diagnósticos, el monitoreo remoto y otros avances hacen que esté cambiando el paradigma de atención.
No obstante, Petraglia ve a la medicina absorbiendo estas innovaciones pero sin perder la empatía, el ojo clínico y el contacto humano: “Yo soy de la vieja escuela. Más allá la tecnificación, sigo creyendo en la relación médico-paciente como un elemento más de la curación. Yo creo que la misma pastilla dada por un médico u otro no tiene el mismo efecto; yo escuchaba que se lo decían a mi viejo ‘¡Doctor, lo veo a usted y ya me siento mejor!’ No sé si la telemedicina puede suplir eso”.

