En algo más de sesenta años, la empresa juninense Naldo pasó de ser una casa de venta de electrodomésticos local a una gran compañía de alcance nacional, con un centenar de puntos de ventas distribuidos en casi todas las provincias, más de 1400 empleados, una flota de camiones propia con la que recorren unos 115.000 kilómetros mensuales y teniendo, además, una fuerte presencia y visibilidad en la totalidad del país, incluyendo el sponsoreo del torneo de fútbol de Primera División y de la Selección Nacional que actualmente está disputando el Mundial.
Son muchos los factores que permitieron este crecimiento fenomenal. Para Gustavo Lombardi, titular de la firma e hijo del creador de este exitoso emprendimiento, el trabajo en equipo, la seriedad, el esfuerzo, el compromiso con los clientes fueron algunos de esos elementos con los que construyeron su historia.
Pero, además, no es menor el hecho de que esto se logró desde Junín, ya que en la empresa siempre consideraron a esta ciudad –donde comenzó todo– como centro comercial, logístico y de toma de decisiones, lo que también permite pensar que la nuestra es una localidad desde la que puede florecer y crecer la producción, el comercio o la industria en diversos rubros.
De hecho, convocado por TeleJunín y Democracia para el ciclo “Junín Camino al Bicentenario”, Lombardi ponderó las posibilidades que hay a nivel local: “Me parece que no solamente hay que trabajar en grandes empresas, porque la ciudad tiene un gran potencial en muchos aspectos. A través de la medicina puede haber una oportunidad, también a través del comercio, de la universidad, del turismo y de la cultura; hay que explotar el potencial de Junín hoy”.
Una historia local
Al repasar la historia de Naldo, Gustavo Lombardi recuerda a su padre, el fundador de la empresa: “Nos demostró mucho sacrificio, sobre todas las cosas; y el valor de la palabra, de que lo que se dice se tiene que cumplir. Eso es muy importante. Y después también mucho esfuerzo. Fue lo que nos transmitió y con lo que comulgamos en el día a día. Cuando mi viejo se fue de este mundo dejó muchas cosas muy plantadas, y lo que uno intentó hacer es una continuidad de eso. Y ahora también a través de mi hijo, la tercera generación, que ya está al frente en ciertos aspectos”.
Por otra parte, pone énfasis en la idea de que el trabajo en equipo fue un valor central. “Es un equipo confiable –explica–, que nos viene acompañando desde la época que estaba mi papá, y siguió tirando para adelante. Las decisiones las tomamos en equipo, porque si bien la última palabra es mía, siempre se hace de manera mancomunada”.
Con el paso del tiempo, la empresa se fue aggiornando y acompañando los cambios de época, pero hay valores que se mantienen. “La seriedad, el compromiso con la gente, nosotros pensamos que el cliente es para toda la vida, son cosas que tratamos de sostener”, agrega Lombardi.
Potencial de la ciudad
En su análisis, Gustavo observa las oportunidades que ofrece la ciudad. Para alguien como él, acostumbrado a recorrer el país, la comparación de nuestro distrito con otros similares, como Rafaela, Tandil o Río Cuarto, muestra que “uno ve a Junín con mucho potencial en muchos aspectos”. Y puntualiza: “Comercialmente es muy fuerte para la Región, la medicina también, tenemos tres rutas que nos cruzan, tenemos un club en Primera División, tenemos a Naldo, tenemos la parte cultural muy desarrollada, la Laguna de Gómez, hay muchas cosas muy importantes”.
Es ese contexto el que también ofrece potencialidades para el crecimiento de otras empresas de diversas actividades. “Pero me parece que se necesitan apoyos privados y públicos para que pase eso, de la noche a la mañana nadie va a venir a invertir acá”, añade.
En ese marco, considera que Junín puede atraer inversiones, “sobre todo en lo que sea servicios”.
Permanecer en Junín
Suele suceder que las empresas que alcanzan el volumen y la presencia nacional que tiene Naldo mudan sus centros de operaciones a Buenos Aires, algo que no hizo Lombardi con su firma. Es más, en 2017 abrió aquí un centro de distribución logístico de más de 12 mil metros cuadrados que se sumaron a los 5 mil que ya tenía.
Esta decisión se basa en dos pilares fundamentales. “Primero, que somos de Junín y nunca nos quisimos ir”, aclara Lombardi. Y enseguida agrega: “Además, cuando sacamos conclusiones vimos que estamos en el centro nacional. Dijimos, ‘bueno, si vamos para el lado del sur está perfecto, si vamos para el norte también, si vamos para el lado de Mendoza, lo mismo. Y no nos equivocamos. Me parece que uno trabaja mucho más tranquilo desde acá”.
Es decir que los argumentos tienen que ver con la ubicación geográfica de la ciudad y un sentido de pertenencia.
La “vidriera” de la ciudad
Encontrar un local de Naldo en tantas ciudades a lo largo del país, o ver el logo de esta firma local en el fútbol de Primera División o junto a la Selección, es un orgullo para los vecinos. Si se hiciera un paralelismo entre Naldo y Junín, ¿cuánto de esa vidriera nacional se utiliza de manera propositiva para traccionar inversiones, turismo o atracción hacia nuestra ciudad? Responde Lombardi: “Que la marca Naldo se conozca a estos niveles lleva tiempo de inversión y mucho trabajo de marketing. Si uno pudiera hacer algo así con la marca Junín, con una identidad que podamos encontrar, exponerla a nivel nacional y contar qué somos, cómo se vive, qué atracciones tenemos, y que la gente lo entienda como una oportunidad para venir a vivir y desarrollar su vida. Y que los chicos que estudian acá no se vayan a trabajar afuera. Junín tiene una gran oportunidad y tiene mucho potencial”.
Y, a partir de ahí, ofrecer buenas condiciones, infraestructura y beneficios. De hecho, Lombardi aporta una comparación de lo que se hizo con su empresa y lo que podría pensarse para la ciudad, teniendo en cuenta las marquesinas: “Primero, para que las personas nos elijan, para que la gente pase y se interiorice, la vidriera es muy importante, porque si no, no van a entrar. Para ello, el perfil de Instagram, por ejemplo, es muy importante. Eso tiene que ser atractivo, tanto en un negocio como en una ciudad. Entonces los ingresos, la iluminación, el centro comercial, tienen que atraer. Y una vez que eso está hecho, tenemos que darlo a conocer a través del marketing. Yo veo que hay tres ejes en los que se ve el potencial de Junín: la educación, con la universidad que atrae a los jóvenes, el turismo, como forma de mostrar la ciudad, y la cultura”.
Como cierre, Lombardi considera que “el bicentenario debiera ser un punto de partida para pensar qué ciudad queremos dejarle a nuestros hijos. Junín tiene las condiciones para convertirse en una referencia del interior argentino”.

