El juninense Adrián Capelli es un símbolo del básquet local que dirigió a los dos grandes rivales de la ciudad: los clubes Argentino y Ciclista.
Aunque su trascendencia no se agota allí, ya que también tuvo un extenso recorrido que lo llevó a entrenar a algunas de las grandes potencias de la Liga Nacional –Atenas, Boca y Peñarol, entre otras– e, inclusive, llegó a otros destinos, habiendo sido técnico de la selección de Uruguay y equipos de ese país.
A partir de esta experiencia, el actual entrenador del “Turco” en la máxima categoría del básquet fue convocado por TeleJunín y Democracia para el ciclo “Junín Camino al Bicentenario”, para hablar sobre el liderazgo, la gestión de planteles y el manejo de grupos, sobre la importancia del deporte para el desarrollo de la ciudad y sobre el valor de los clubes.
Liderazgo
A lo largo de su carrera, Capelli dirigió planteles en contextos muy diversos: seleccionados nacionales, como Uruguay, clubes de enorme impacto mediático, como Boca, Atenas o Peñarol, o instituciones locales –Argentino y Ciclista– con la presión que conlleva estar a cargo de un proyecto de su ciudad. De hecho, lo primero que hace en la entrevista es agradecerle a ambas entidades juninenses que le dieron la posibilidad de estar al frente del primer equipo en la máxima categoría del básquet nacional.
Durante su recorrido, en algunos casos tuvo la posibilidad de diseñar él los grupos, pero en otros se hizo cargo de planteles ya armados.
No obstante, más allá de las circunstancias y los contextos, hay principios y valores sobre los que Capelli apoya su liderazgo.
“Como líder siempre he tratado de buscar, o he mirado, no solamente el jugador, sino que para mí es fundamental el hecho de que sean buenas personas, de tener referencia con respecto a los jugadores, y por sobre todas las cosas, que tengan hambre. He buscado eso, hay veces que ha salido bien, otras veces no tanto, y tratando siempre de que sea un mix entre un poco de experiencia, un poco de juventud, pero por sobre todas las cosas, buenas personas”, señala.
¿Pero qué significa tener hambre? Responde Capelli: “Hay de todo un poco, jugadores con una determinada experiencia, una trayectoria, que por ahí es como que vienen porque es un trabajo y yo, en esa charla que tengo con ellos, antes de decidirme, veo si tiene esa llamita, esas ganas de pelear por cosas importantes. Muchas veces los nombres no te garantizan nada si vos no tenés ese hambre, esas ganas de levantarte todos los días y tratar de dejar lo mejor”.
Respecto de su llegada a un equipo en medio de una temporada, en donde generalmente no están pasando un buen momento y por eso se decide apostar a un nuevo técnico, admite que “se hace difícil, porque muchas veces te tenés que acomodar a los jugadores que hay”. Para Capelli, en esos casos, el acercamiento es fundamental: “Soy de hablar mucho con el jugador, tratar de entrarle, de escucharlo, algo que para mí es clave, porque muchas veces parece que fuera jugador de básquet y nada más, que tiene que venir a jugar. Y puede ser que extrañe, o que tenga un problema con su señora, su novia, con sus padres, entonces soy de hablar y tratar de que se sienta cómodo, porque yo digo siempre que si el jugador tiene o agarra esa confianza con el entrenador, siempre es mucho más llevadero”.
En ese marco, Capelli sabe que los jóvenes de hoy están formados en la era del consumo inmediato y las redes sociales, por lo que debe adaptarse a eso como entrenador. “También soy de hablar mucho con ellos –explica– y tratar de que entiendan que hay cosas buenas que están dentro de lo normal y otras por ahí que es mejor evitarlas. El de las redes sociales es un tema complejo en un equipo profesional, para todo el plantel, pero puntualmente en el caso de los chicos es una tensión extra”.
El deporte como vidriera
El deporte funciona como un embajador de la ciudad y su identidad. En ese marco, Capelli destaca el hecho de que Sarmiento nos represente en la máxima categoría del fútbol, que Gabriel Ponce de León lo haga en el automovilismo, que Argentino y Ciclista lo hagan en el básquet, incluso los otros clubes que participan en categorías menores, como el Prefederal.
“Me parece que todo eso es muy importante para Junín”, asevera, para luego añadir: “Soy fanático de la ciudad porque he estado en muchos lugares y cada año que pasa la veo con mucho crecimiento y cada día mejor”.
Del mismo modo, puntualiza que hay muchos atractivos y actividades que cumplen con un objetivo similar: “A veces no nos damos cuenta, Junín tiene muchas alternativas, la Laguna, el cine San Carlos, que hace que mucha gente de afuera pueda venir”.
Y específicamente del básquet, hay una huella que le gustaría que quede en este bicentenario: “Que en el futuro se recuerden las cosas lindas, lo bueno que estuvo en su momento cuando pasaron los clásicos, que realmente parecía que la ciudad se paraba, con la tensión de la semana previa y los festejos del que ganaba, el folclore, lo bueno, no solamente del básquet, sino también de todos los deportes”.
La importancia de los clubes
El deporte no solo forma profesionales, sino que saca a los chicos de la calle y les inculca valores. De ahí la importancia de los clubes.
“Hoy por hoy veo al municipio como comprometido con todos los clubes, ayudando, y esa es una linda iniciativa para tratar de que los chicos que están en la calle, que están dando vueltas, puedan estar en su club y tener todos sus elementos”, afirma.
Según su experiencia, en esos primeros años “el club te da todo: compañerismo, respeto, trabajo en equipo, sacarte de la calle”. Por eso él es “un agradecido de Sarmiento”, que fue donde se formó como jugador –y como persona– y donde dio sus primeros pasos como entrenador.
Una mirada a la Ciudad
Capelli destaca una y otra vez el crecimiento de Junín. Y valora que “se han acercado muchas empresas y eso le dio un salto de calidad”. Y ahonda: “La veo bien, la Laguna está muy linda, lo mismo el Parque Borchex, también el centro, yo, particularmente, como juninense, estoy muy conforme”.
Y como conclusión de la charla con el diario Democracia y TeleJunín, Adrián Capelli dejó plasmado sus deseos para la ciudad del bicentenario. “Mis deseos de seguir creciendo todos juntos y que Junín siga por el buen camino”, escribió, para luego ampliar: “Estoy conforme, hay empresas que se han acercado, que han invertido mucho y eso le da la posibilidad de tener más trabajo para los juninenses, así que ojalá que siga creciendo”.


