Con veinte años consecutivos al frente del Ejecutivo comunal, Abel Miguel es la persona que ocupó el cargo de intendente de nuestra ciudad por más tiempo. Y es, seguramente, uno de los protagonistas más importantes –si no el más– de la historia reciente de Junín.
A más de dos décadas de haber dejado el sillón de la calle Rivadavia, “el Vasco” sigue pensando la ciudad, observando cuáles son sus necesidades y buscando las mejores opciones.
Convocado por TeleJunín y Democracia para el ciclo “Junín Camino al Bicentenario”, Miguel analizó su paso por la jefatura comunal y reflexionó sobre nuestro distrito, su presente y su futuro.
“Yo quiero una ciudad donde todas las personas se puedan realizar, se puedan proyectar”, asegura. Y enseguida amplía: “Yo creo que Junín tiene un potencial y creo que tiene que crecer la Región también, hoy interactuamos. Además, tenemos la gran ventaja de que la gente pueda capacitarse, porque la educación es lo central en este mundo de la tecnología y de la ciencia”.
Del ABL a la educación superior
Miguel explica que el rol de un jefe comunal cambió mucho desde que asumió hasta que se fue. En diciembre de 1983 “los intendentes tenían la función del ABL, el alumbrado, barrido y la limpieza, y nada más”.
El paso del tiempo hizo que debieran ir cubriendo más necesidades, vinculadas con los servicios, la seguridad, la salud y demás.
Y, entre ellos, la educación fue un vector central de su gestión, teniendo a la llegada de una universidad como uno de los objetivos primordiales.
El Centro Universitario Regional Junín fue una realidad bajo su mandato y allí se dictaron carreras correspondientes a la Universidad Nacional de La Plata, a la Universidad Nacional de Buenos Aires y algunas a ciclo cerrado de la Universidad Nacional de Rosario.
“En 12 años que estuvo el centro universitario, pusimos 14 millones de dólares, que podíamos haber puesto a otro lado, pero nos parecía central esto”, explica.
Según sus cálculos, el CURJ dejó “cerca de 500 graduados”, con lo que considera que fue un modelo “exitoso”. Y puntualiza: “La gente estaba absolutamente comprometida con esto, toda la Región. Me parece que es lo que hizo trascender a Junín”.
La importancia de los servicios
Otro eje de la gestión de Miguel fue la extensión de servicios, principalmente el gas natural. En un viaje a España en el que visitó la Unión Iberoamericana Municipalista (UIM) observó que las comunas debían tomar responsabilidades más amplias que “el ABL”.
En ese contexto, recuerda: “El gas se venteaba en este país, la mayoría de las ciudades del interior no tenía gas natural, solo garrafas y tubos. Y fue una política del gobierno de (el expresidente Raúl) Alfonsín de descentralizar el gas, la telefónica, en fin, todo lo que se pudiera”.
Con créditos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial, se hizo la obra del gas natural. Primero se incorporaron 17.500 usuarios y luego se siguió ampliando por sistemas de consorcios.
Ese cambio de paradigma incluyó también a la salud, con la apertura de numerosas unidades sanitarias, y la construcción de casas: “Nosotros hicimos 2000 viviendas por planes sociales con la Provincia, con la Nación, con un sindicato también, y 400 de autoconstrucción. Eso fue una cosa fabulosa”.
Sus proyectos
Con toda su experiencia, su oficio y su memoria histórica, Miguel analiza la actualidad de Junín y un modelo de ciudad posible para el futuro.
“Hace años que prácticamente no se hacen viviendas”, se lamenta.
Pero también, tiene propuestas según lo que considera son las necesidades locales y regionales.
“Acá hay que hacer una escuela de capacitación electrónica –sentencia–; en nuestra ciudad y en todos lados están funcionando infinidad de vehículos electrónicos o híbridos, automóviles, camiones, buses, de todo tipo. En diez años va a estar copado esto y tiene que haber gente capacitada para eso”.
Inclusive, agrega el ejemplo de lo que sucede en el ámbito agropecuario, donde se utilizan drones y otras tecnologías, para las que también considera necesario tener profesionales calificados en la actividad.
“Tiene que ser una escuela regional, me parece que es una necesidad imperiosa hacerla ya”, agrega. Y adelanta que va a presentar esta propuesta a los legisladores locales para que la motoricen.
Otras iniciativas que “quedaron en el tintero” de su gestión y quisiera reflotar son: por un lado, la zona de actividades logísticas, que hoy cuenta con un proyecto en marcha, aunque en estado prácticamente embrionario; y por el otro, el corredor bioceánico, que apunta a conectar de manera virtuosa los dos océanos, que involucra a varias provincias y hasta países, y que quedó paralizado desde hace años.
Asimismo, Miguel cree importante desarrollar “otro parque industrial”, ya que el que funciona actualmente no alcanza a cubrir las necesidades de la ciudad.
Principios de conducción
Miguel ocupó el cargo de intendente durante veinte años consecutivos, algo que solo pudo alcanzar a partir de haber podido establecer un contrato de confianza con la ciudadanía.
Dos décadas más tarde, los principios de conducción y cercanía con el vecino seguramente cambiaron o se actualizaron.
Así lo analiza el ex jefe comunal: “Usted tiene que lograr la confianza de la gente, cosa que no tienen en general los políticos. Nosotros tuvimos la suerte de trabajar con todas las sociedades de fomento, codo a codo, también con los pueblos, y las instituciones de Junín, como Comercio e Industria, la Sociedad Rural, la Federación Agraria, la Federación de Sociedades de Fomento”.
En su experiencia, eso le permitió acumular capital político y de gestión, con lo que pudo aumentar su base de votantes en cada elección (ver recuadro).
Para Miguel, hay características que fueron claves para él y lo siguen siendo para quienes conducen, no solo gobiernos comunales, sino también instituciones y organizaciones: “Para mí no era no era difícil comunicarme con la gente. Muchos me conocían, obviamente, del ambiente del campo, así que creo que es importante darse y mostrarse en la calle, no estar escondido atrás de un escritorio. Yo andaba permanentemente por todos lados. Ahora veo que Pablo Petrecca y Juan Fiorini también hacen eso, ellos saben que ahí está la base. La gente te quiere ver a vos”.

